miércoles, 7 de enero de 2009

Un eterno duelo en el drama: la tragedia apolínea y la comedia dionisiaca


Como humanos tenemos la capacidad de ver una inmensa gama de colores, apreciamos las diferentes tonalidades que nos puede brindar un ocaso o de igual forma podemos detallar las estéticas plumas de un pavo real… es una de las tantas cosas que nos hace sentir vivos y que nos apasionan de este mundo tan complejo. Sin embargo no comprendo el motivo por el cual nos seguimos ladeando a los extremos a pesar de que nuestros sentidos nos brindan más elementos para elegir: el blanco o el negro son claves en cuanto a esto y a pesar de que estos dos colores se conforman de varios a su vez, lo que nos interesa es el resultado final.


Pensaras que soy un poco extraña al introducir algo que parece no tener relación con el titulo pero en realidad pretendo hacer una analogía con uno de los aspectos que más nos inquietan: la concepción del bien y del mal, “lo blanco y lo negro”.


Así como en los colores, las innumerables situaciones que nos brinda la vida difieren una de la otra; a pesar de ello, comenzamos a clasificarlas basados en tan solo dos categorías. Dudo que todos estemos de acuerdo con que algo es únicamente bueno o malo porque así se nos impuso desde que fuimos unos pequeños y esa determinación puede que nos este encadenando. Lo anterior suena un tanto general y ambiguo así que me remitiré a tan solo dos teorías que asumen lo que puede ser “ética o moralmente bueno”:

La más común y la más aceptada por nosotros consiste en la ética propuesta por Platón y la que fue enormemente acogida por el cristianismo, en la cual las acciones que vayan en contra de la ley divina inmediatamente condenan el acto como malo. Esta forma tan simplista e inflexible de ver la vida nos aprisiona y nos adiestra para que veamos nuestro mundo en blanco y negro. ¿Es que acaso todas las acciones se pueden catalogar?: ¿puede ser tan detestable el robo de unas pocas migajas de pan sin notar que aquel pequeño lo hizo para sobrevivir?, o para ser mas fatalista, ¿el homicidio de un hombre puede ser tan condenable obviando el hecho de que su asesina efectuó tal aberración al saber que su hija había sido violada por aquel hombre?. El bien o el mal sencillamente se ven desde la perspectiva del observador… y hay tantos observadores como estrellas.

La segunda concepción puede llegar a ser una de las más usadas por las personas y radica en la filosofía kantiana la cual recibe el nombre de imperativo categórico referente a la ley universal, a lo que en palabras más claras se da por la frase de “no hagas lo que no deseas que te hagan”. No obstante, basándome en esos dos ejemplos que di con anterioridad, ¿ese acto de ponerse en los zapatos del otro no será una acción bastante difícil de hacer? Debemos tener en cuenta de que no somos una masa uniforme carente de sentimientos o experiencias, no somos maquinas programadas para realizar actos altruistas y a pesar de que tengo el mismo ideal que tuvo Kant en ese entonces, aun no olvido que nosotros somos seres humanos: aquellos individuos que buscan la felicidad personal.



¿Entonces qué es lo bueno y que es lo malo? Yo también me lo pregunte muchas veces pero en estos momentos he considerado que no existe el bien ni el mal… como en el budismo, he decidido no centrarme en lo blanco y en lo negro sino en los demás colores, en lo intermedio. En forma de analogía, considero que la vida es un teatro en el cual el duelo eterno entre la comedia y la tragedia puede dar resultados variados: aquel personaje que se enfrenta con situaciones dionisiacas (locura, desenfreno, etc.), puede llegar a morir en manos de Apolo (la razón, la culpabilidad, etc.)




Las mismas experiencias, la misma vida son las que nos enseñan que es lo “verdaderamente bueno o malo”… la misma existencia no se puede enfrascar en algo tan pequeño como los principios morales o éticos sino que esta se despliega en infinitos elementos que hacen de nuestra vida algo sumamente interesante. La naturaleza nos brinda tantas cosas de las cuales el deleite de poder ver lo que nos rodea en una inmensa gama de colores es una de ellas… esto mismo deberíamos aplicarlo a nuestras vidas con el fin de regocijarnos con las experiencias que la existencia nos brinda.

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